Eso de la crisis debe ir en serio si un gigante como Microsoft, tras 27 años (1982-2009) de continuados éxitos, decide suprimir el equipo completo de desarrollo de su más que juego, Flight Simulator. La compañía de Redmon ha suprimido recientemente 5000 empleos. Esto no es noticia pues en los Estados Unidos, desdecir menos de 10.000 no es noticia. Pero sí, que un producto que ha dado y daba dinero a la firma cuyo sistema operativo ocupa aproximadamente el 70% de las computadoras personales, según mis cálculos, o casi el 90% según los “smarmies” de esa firma.
Y no es un simple juego sino un completo programa que ha servido a muchos pilotos a perfeccionar su técnica así como el programa más utilizado en muchas de las escuelas de pilotos de los Estados Unidos.
Por supuesto, no es el fin del juego. Mientras hay vida, hay esperanza, y estos despreciados despedidos no tardarán en organizarse y lanzar al mercado la nueva versión del juego, con otro nombre sí, pero con el mismo espíritu. Y es que yo, cada vez más, estoy convencido de que cada uno tarde o temprano ocupa su lugar. No hace mucho elucubraba sobre el futuro de la firma de virtualización para la que doy cursos; en cuanto despidan tan sólo a 1000, no tardará en existir una versión más buena y más barata. A cada cerdo le llega su San Martín.
Y no es un simple juego sino un completo programa que ha servido a muchos pilotos a perfeccionar su técnica así como el programa más utilizado en muchas de las escuelas de pilotos de los Estados Unidos.
Por supuesto, no es el fin del juego. Mientras hay vida, hay esperanza, y estos despreciados despedidos no tardarán en organizarse y lanzar al mercado la nueva versión del juego, con otro nombre sí, pero con el mismo espíritu. Y es que yo, cada vez más, estoy convencido de que cada uno tarde o temprano ocupa su lugar. No hace mucho elucubraba sobre el futuro de la firma de virtualización para la que doy cursos; en cuanto despidan tan sólo a 1000, no tardará en existir una versión más buena y más barata. A cada cerdo le llega su San Martín.
© Manel Aljama (maljama) cuenta cuentos (febrero 2009)
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